Mostrando entradas con la etiqueta Padres primerizos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Padres primerizos. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de enero de 2015

Con las petacas listas (como decía mi abuelita)

La recta final se acerca y me parece irreal que ya estoy a unos días de conocer a mi Naricitas. En la penúltima consulta con mi gine Paco Rock-Star nos canalizó con el auxiliar de su equipo que se encarga de los temas administrativos. Hemos tenido una larga entrevista con este buen caballero que nos ha indicado ya todos los detalles logísticos de nuestro gran día. 

Dado que tengo una cesárea programada, me dieron hora de entrada a la clínica y hora programada de entrada al quirófano. Así que esperamos estar haciendo el “Check-in” el día 2 de Febrero a las 8hrs. en la clínica Corachan
Algunas recomendaciones:

  • No comer ni beber ningún alimento después de la media noche anterior. La cesárea se debe hacerse en ayunas
  • El parking de la clínica Corachan es uno de los más caros de Barcelona, dado que la estancia para cesárea es de 4-5 días nos han recomendado el parking municipal que está a unas cuadras de la clínica
  • Tomar un buen y relajado baño antes de salir de casa, porque después de la cesárea pueden pasar hasta 48hrs antes de que puedas bañarte
  • Venir depilada/rasurada desde casa, seguro que en casa se tienen cremas cosméticas menos invasivas que el jabón y los rastrillos de las enfermeras de turno


Les paso también la canastilla oficial que me dieron para preparar la maleta


Yo he hecho algunos cambios, gracias a los consejos de foreras o de la matrona de Llevadonas. Los comparto:

  • Ropa interior desechable: he leído que es fea e incómoda, por lo que me he comprado panties de Primark, son de algodón, vienen en paquetitos de 5  y me han salido suuuuper baratas. Es verdad que son tamaño y formato abuelita, pero aun así son mucho más bonitas que las de papel y ciertamente más cómodas. El precio es tan barato que al final podré tirarlas sin remordimiento
  • Toallitas de Postparto: No vienen en la lista, pero la matrona de Llevadonas lo recomendó. Importante, no comprar las toallitas comerciales regulares porque contienen más subtancias químicas. En las farmacias venden unas compresas especiales para el post-parto que disminuyen el riesgo de infecciones. Son feas y gordas, y parecen una especie de mini-pañal, pero prefiero no correr riesgos.
  • Camisones: en la lista no lo pone, pero leí que es importante que el camisón tenga botones en la parte de arriba para poder amamantar cómodamente. Me ha costado bastante encontrarlos con botones, pero otra vez en Primark me ha salvado a un excelente precio. Tambien me regalaron uno de Intimissimi que parece incluso un bonito vestido. Llevó 3 camisones.

  • Bata: me la he comprado muuuuy calientita por ser invierno, ya que será mi “vestido público” para los paseos en los pasillos del hospital y he comprado las pantuflas acordes. ¡Que al menos el disfraz de abuelita feliz combine!

  • Calcetas: Soy muy friolenta y al ser invierno, me he comprado calcetas como de colegio, gruesas y largas. Poco sexies, pero calientitas.
  • Para el papi: Mi Wero también estará 5 días en el encierro, así que le he preparado también maleta con 5 mudas, una pijama y cosas de tocador.
  • Entretenimiento: La tele del hospital seguro no será consuelo, llevo los ipads y estoy por elegir un par de libros para tener lecturas

Hemos puesto también ya el iso-fix en el coche para la sillita de recién nacido, así que: ¡Estamos listísimos!

Cuando era niña, hice mi primer viaje sola a los 12 años. Mi mamá y yo preparamos las maletas con mucha anticipación: me compró todo nuevo. Pijamas, bata, albornoz, pantuflas, ropa interior. Planeamos la ropa para cada día y empecé a disfrutar el viaje mucho antes de mi partida. Fue una experiencia que siempre recuerdo con mucha alegría.

El preparar mis maletas de hospital me ha llevado de nuevo a esos momentos,  una vez más de tiendas con mi mami, escogiendo la ropa de la maleta para un viaje que va a durar mucho más que aquellas vacaciones de verano.

Como hace veinte años, hago la maleta acompañada, pero esta vez el viaje no lo hago sola.



martes, 13 de enero de 2015

La letra escarlata es una C


Entre los múltiples foros de embarazo que voy visitando me he topado con futuras mamis que comentan su miedo a tener un parto vaginal y su preocupación por haber elegido una cesárea. Ayer mismo, una mami primeriza más compartía su decisión al haber pedido una cesárea por el miedo que le imponía el parto vaginal.


Su post tenía sentido, los foros son precisamente para eso ¿no? lugares donde personas con una situación asimiles comparten opiniones, sentimientos, emociones en común. Y más aún en un foro de embarazo donde buscamos conocer opiniones, experiencias de otras madres, consejos en un ambiente cordial. Para eso entramos a los foros ¿o no?

Lo curioso es que, en estos foros de mujeres localizadas en diferentes ubicaciones, de nacionalidades múltiples, que no se han visto jamás la cara, se crean posiciones de jerarquía tan comunes como en los círculos sociales regulares: las usuarias que siempre participan, las que lideran las opiniones, las  positivas, las que siempre se quejan, la que se enojan, la que se ponen nerviosas, y por supuesto, como iban a faltar: las bullies. Porque honestamente, el tildar con letras escarlatas en foros de opinión a aquellos que no comparten nuestras más profundas creencias, es bullying. Y ese ciberbullying es especialmente ácido cuando se toca un tema tan sensible como la elección del parto.

Lo sé porque desde los primeros meses de mi embarazo tuve bien claro cómo quería mi parto. Me informé, leí muchísimo, revise experiencias de amigas, conocidas, familiares. Mis propias experiencias personales que me hacen conocer mi cuerpo y hasta dónde soy capaz de llegar. Pero, lo guardé en secreto.

Conozco de primera mano historias de mujeres que sufrieron desgarros con recuperaciones lentas y dolorosas, bebés con complicaciones postparto por falta de una cesárea a tiempo, consecuencias del uso de fórceps. Hago una nota, no quiero verme como una fatalista, sí bien que estos son casos aislados, un mínimo dentro de las muchas historias maravillosas de partos naturales que salen bien. Pero en mi círculo cercano el histórico de partos naturales con complicaciones es alto, por lo que mi preocupación me llevó a informarme mucho antes de tomar mi decisión.

Molo, humanista, escritora, mujer alternativa había planeado el parto de su primer hijo de forma natural. Ilusionada, primeriza, no había complicaciones, el bebé estaba acomodado y listo para salir por el canal vaginal. Molo nunca se imaginó que sus nervios le jugarían la peor pasada de su vida, porque al entrar en labor de parto un pánico terrible la atacó. Entró en una crisis nerviosa incontrolable, que ni las respiraciones ni los comentarios tranquilizantes de las enfermeras apaciguaron, vomitando bilis y temblando de miedo la tuvieron que sedar completamente. Al final le tuvieron que practicar una cesárea, en un quirófano, sola y completamente dopada, no pudo experimentar el nacimiento de su primer hijo porque estaba dormida.

Alba planea un parto natural hospitalizado, tras casi un día de dolores de parto y contracciones, de sufrimiento brutal tratando de traer a su niña al mundo su médico recomendó una cesárea de emergencia porque había ya sufrimiento fetal. Al final los dolores de parto que ya se había comido no le valieron de mucho, porque fue intervenida de cualquier manera. El bebé tragó placenta y estuvo en cuidados intensivos por varias semanas, y el parto de idílico tuvo poco: preocupación, stress, lágrimas.

Gio, mujer práctica, ingeniera informática, siempre supo que no quería parir por allí abajo, nunca lo dudo. Así que desde el minuto uno lo habló abiertamente con su médico. Tuvo una cesárea planeada y respetada, donde su marido la acompañó y apoyó en todo momento, pidió a su médico música de fondo y su muñeca nació en un ambiente de música clásica, tranquilidad y amorosa expectativa. Gio lo recuerda siempre como el mejor momento de su vida.

Roberta siempre ha sido un espíritu libre, vive y predica esa libertad. Desde siempre tuvo claro que quería un parto natural, respetado y en casa. Y así lo ha hecho para sus cuatro hijos a quienes ha traído al mundo en la intimidad de su habitación, rodeada de sus otros hijos, su esposo y alguna comadrona acompañándola. Sin epidural, sin correas, sin epistomia. Respirando, consagrando su cuerpo con su mente y entregándose al milagro de la naturaleza. No ha tenido en sus cuatro partos naturales ninguna complicación y sus niños crecen sanos y felices.

Todo este rollo para ilustrar que cada caso es un mundo: en el parto como en la vida real, no podemos generalizar ni hacer cacería de brujas.

Tras evaluar mi historia familia y personal, mis traumas y experiencias clínica, mi decisión fue muy clara, aun sabiendo que es una opción que solo se recomienda en circunstancias necesarias, decidí tener una cesárea programada.  Tener un parto vaginal me aterra por muchas razones que no enlistaré aquí y por mucho yoga o meditación que me haya propuesto hacer, es algo que no puedo cambiar: es un miedo que no controlo. Y no pienso, por ninguna razón arruinar el momento más importante de mi vida por un miedo infundado. He optado por una cesárea programada, con un protocolo respetado.  Y ansió el momento.

Viendo las reacciones negativas de muchas mujeres en foros y blogs, comentarios incluso agresivos contra las cesáreas, me dejé acobardar por el bullying y guardé mi decisión en secreto, como la peste.  Pedí a mi Wero que cuando nos preguntarán que tipo de parto queríamos simplemente nos limitáramos a contestar que no sabíamos aún. Me quería evitar  los sermones de los peligros y riesgos de una cesárea (que ya conozco) ni  quería tener que justificar mis razones o dar explicaciones de toda la bibliografía ya leída o los detalles de consultas y consejos hablados ya con mi médico. No quería cátedras ni regaños sobre mi pésima decisión de poca mujer al no querer parir como la naturaleza y Dios dictan. Y así me he pasado los meses de mi embarazo, en la sombras de mi cesárea programada por elección.

En los últimos meses he cambiado. La matrona de Llevadonas que nos dio el curso teórico ayudó mucho, en una de las charlas enfatizó una premisa muy lógica pero que a veces olvidamos: la forma de parir no nos hace ni más ni menos madres. La maternidad es un todo, es un camino, es un proceso. El parto es un acto de comunión con tu hijo, relevantísimo por supuesto, pero eso no dicta tu calidad ni como fémina, ni como madre. Me encantó una de sus frases: nadie da medalla de honor al sufrimiento. Si quieren epidural para amedrentar el dolo pídanla, si llevan horas de trabajo de parto y el niño no salé, acepten una cesárea. Al final de esa sesión, en un grupo de unas veinte mamás, todas (con excepción de dos) confesaron querer epidural para calmar el dolor y estar de acuerdo en cualquier consejo que el médico les diera para hacer ese momento lo más amable posible. Me di cuenta entonces, que las bullies de los foros que critican a aquellas que no osan opinar la supremacía del parto natural no clínico, no son mayoría.

Ahora ya no me da pena aceptar mi decisión de forma abierta. De hecho me parece poco empático el ver como algunas foreras se sienten con autoridad moral de tildar los miedos o decisiones de otras futuras madres, siendo que ellas mismas quieren evangelizar la idea del parto respetado.  Pues eso mujeres: un parto respetado debe basarse precisamente en el respeto, mi decisión como mujer, informada y asesorada por mi médico, de cómo quiero vivir mi momento. Exhorto a todas las futuras mamis a que lean, evalúen su historial médico y de familia, su embarazo, hablen con su médico, su comadrona, su pareja. Y planeen con gusto y sin temor esa llegada de la persona más esperada en el mundo: nuestros hijos.

El nacimiento de un hijo es un momento tan relevante e inigualable que debe ser así, un momento esperado, certero, sin miedos. Un momento único, excepcional, inolvidable.

Porque el parto es nuestro, pero no en plural sino en singular. Mi parto es mío.


domingo, 11 de enero de 2015

Canastilla Lets Family

Mi paso por Llevadonas, además de los muchos conocimientos adquiridos me dejó con regalitos muy bienvenidos y apreciados: 2 canastillas con muestras de productos de bebé.

Las dos canastillas eran de Lets Family, que es una comunidad  para embarazadas, padres y familias, que proporciona información y promociones, en todos los temas relacionados con el embarazo y la crianza.

Al inicio del curso nos regalaron la canastilla TU PEQUE, que contenía:

  • Información promocional, folletos de productos infantiles
  • Toallitas de bebé Dodot Sensitive, para pieles sensibles, sin perfume
  • Descuento en una exografía 4D Ecox 4D Prenatal, es una lástima que nosotros ya habíamos hecho la de Naricitas y no usaremos el bono descuento
  • Un chupón de 0-6 meses de Suavinex
  • Una pomada Mitosyl para las rosaduras del bebé
  • Una guía práctica para el cuidado del pañal, también de Mitosyl
  • Un vale para pedir un osito de peluche en el Club Nestlé Bebé
  • Una revista: Crecer Feliz, enfocada a consejos para padres
  • Una botella de agua de Font Vella, que me vino de maravilla al terminar el curso: moría de sed!



Al completar el curso nos dieron la canastilla TU BEBÉ, que contenía:
  • Información promocional, folletos de productos infantiles
  • Un kit completo de productos Mustela, tamaño muestra que me ha venido estupendamente para la maleta del hospital, me ocupa el espacio necesario y me cubren las necesidades de productos de tocador de bebé para los 4 días que estaremos en la clínica. ¡Un 10 para Mustela!
  • Una señalización de “Bebé a bordo” para el coche de Club Nestlé Bebé
  • Una revista: Ser Padres, con consejos para padres
  • Un biberón  de boca ancha con tetina anatómica de Suavinex
  • Una botella de agua de Font Vella, que de nuevo, vino como agua de mayo despues del curso


Con estas 2 canastillas me enteré que regalan una tercera, la  Canastilla JOVEN BEBÉ, que se pide directamente en la web de Lets Family. Ya la he pedido, se supone que debo recibirla entre 4 y 6 meses después del nacimiento de mi Naricitas.

La verdad es que todos estos productos, aunque solo sean muestras se agradecen, porque nos dan oportunidad a las primerizas de conocer nuevos productos y marcas de bebé: gratis.

Además de que siempre da gusto recibir regalitos, y más cuando se trata de tu nuevo bebé :-)




sábado, 10 de enero de 2015

Cursos Preparación al parto: Llevadonas

Mi mamá siempre cuenta su anécdota de cómo durante su embarazo asistió de forma regular al curso de parto psicoprofiláctico y de cómo yo nací imitando el control de las respiraciones que ella había aprendido (¡ah qué bebé tan linda!). Recomendaba la experiencia, aunque parece que a la hora de la hora, las benditas respiraciones se fueron al garete porque, contaba mi abuelita, mi mamá gritó como una “loca desesperada” a la hora de parirme.

Así que me dí a la tarea de investigar dónde tomaría mi curso de preparación. Descubría que aquí en España, los cursos van mucho más allá de los ejercicios físicos o el control de la respiración, es un acompañamiento casi moral. Leí opiniones muy positivas de muchas mujeres del curso en general y opciones de diversos centros y me pude hacer una idea bastante clara.

La seguridad social ofrece estos cursos de forma gratuita,  consulté con mi centro asignado y efectivamente, me dijeron que tomaban nota y me llamarían  en las semanas correspondientes. El curso lo daba precisamente la comadrona despistes de mi primera visita y dada mi experiencia previa con  esta amable señora, empecé a mirar en paralelo opciones de centros privados, aunque el precio me hacía dudarlo un poco.

Después de mucho mirar me decidí por Llevadonas, un centro privado especializado en formación sobre la maternidad que además entraba en mi cobertura de seguro privado. http://llevadonas.es/es/quienes-somos/

La pregunta del millón: ¿Asisten los padres? Mi mamá me dijo que en su época, en México, los padres no asistían, era una clase de y para mujeres. La versión europea era distinta, mi Wero preguntó a sus colegas alemanes y le dijeron que por ninguna razón se le ocurriera no asistir porque las mujeres que iban solas se sentían como las “preñadas y desechadas” (¿hombres, de verdad nos ven tan “dramas-queens”?). Pregunté en el centro y la posición era menos drástica: la presencia del padre era recomendable, más no obligatoria.

La realidad es que, parece ser que, los futuros papás de mi generación son mucho más involucrados que los de la generación de mi mamá. Cuando llegamos al curso no había una sola mujer no acompañada, era un curso para parejas: de padres. Me da alegría ver que ya no hablamos de una maternidad femenina, si no una paternidad compartida en donde hay dos partes, cómo en la concepción.

Desde que llegamos a Llevadonas me llevé una excelente impresión del centro, el lugar es acogedor y familiar, cada rincón está enfocado de lleno a la maternidad / paternidad, al bebé. El sitio me encantó, lo tienen muy bien montado y es realmente un espacio de acompañamiento completo a la pareja. Las sesiones de preparación al parto se dividen en dos partes: una teórica y una práctica.

La parte práctica nos permitió conocer ejercicios respiratorios, activadores de la circulación, reforzadores del periné, para soportar las contracciones y relajarse durante el trabajo de parto.

En la parte teórica se nos habló de temas como los cambios físicos, las dudas frecuentes del momento del parto: la epidural, la cesárea, la epistomia. Y temas postparto como la lactancia, el cuidado del bebé y el puerperio.

Debo decir que la parte teórica me gustó mucho más, y me 
hizo comprender finalmente el papel que puede jugar una comadrona profesional. La teoría la impartía una matrona experta, que además tenía una inteligencia emocional envidiable,  indispensable en una labor como la que realiza, una mujer realmente empática.  

La parte práctica fue buena, no puedo quejarme, pero me daba un poco de pena ver a los padres, dando obviamente el apoyo moral, pero en un rol en donde no podían hacer mucho, porque la realidad es así: quien va a parir es la mujer.

En cualquier caso terminé (¡terminamos!) el curso con un excelente sabor de boca y con mucha información útil, que nos ha servido y servirá desde ahora hasta el puerperio. Y nos abrió los ojos, literalmente, porque las presentaciones incluían fotos MUY gráficas de temas que no siempre vienen ilustrados en los libros:


  • Los bebés no nacen resplandecientes y hermosos como el bebé Gerber, prepárate: tu recién nacido al salir será un pequeño monstruito hinchado por el exceso de líquidos, con sarpullido o pelo en algunas partes de su cuerpecito y cubierto de una mezcla de sangre y una pasta blanquecina como semejante a la nata pasada llamada vérnix caseosa (por cierto, muy beneficiosa para su piel)
  • Si tu bebé nace con la cabeza larga como pepino o con algún chipote extraño, no te asustes, no fuiste fertilizada por un extraterrestre ni tu ginecólogo apachurró por mala praxis la cabeza de tu bebé. La cabeza de un recién nacido es blanda, precisamente para poder adaptarse al paso por el canal de parto e irá tomando forma normal con el tiempo. Tendrás un mini conehead solo temporalmente.
  • Las fontanelas, las partes blandas en la cabeza del bebe, no se cerrarán hasta los 12-18 meses. ¡Por favor mamás, no le llenen a los peques la cabeza de colonia de bebé, si no quieren peques alcoholizados por osmosis! (¡Ahora entiendo tantas cosas!)
  • Romper aguas no es como en las películas, el bebé no estará en tus brazos unos minutos después, pueden pasar muuuuuchas horas antes de que entres en verdadera labor de parto. Así que, que no cunda el pánico
  • La placenta es FEA, pero realmente, FEA FEA FEA 
  • Una vez que superas el parto, no cantes victoria que falta aún el bendito puerperio, con episodios tan sexies como coágulos de sangre de tamaño de hígados de pollo saliendo de “ya sabes donde” (¡creo que para los esposos esa fue la parte más fuerte del curso y no sé si llegarán a superar esa frase!)


Ya hablando en serio y sin bromas, uno de los mejores consejos que nos dio la comadrona fue el planear cada una su parto.  Cómo se quiere y en qué condiciones, importante compártirlo con tú pareja para que esté al tanto y hablarlo muy claramente con el ginecólogo / matrona para que sea respetado: el parto es uno de los momentos más importantes de tu vida y tú decides cómo quieres vivirlo.


En conclusión, Llevadonas se saca un sobresaliente y tras mi experiencia recomiendo a todas las futuras mamás que no dejen de asistir al curso de preparación al parto. Merece  mucho la pena.

lunes, 5 de enero de 2015

Manual de Instrucciones del Bebé


El libro es un manual ilustrado del primer año de un bebé, a modo de guía de instrucciones de un electrodoméstico, escrito por el  Dr. Louis Borgenicht, profesor licenciado por la Academia Americana de Pediatría.

Me ha parecido de lo más original y divertido, mi esposo, que saca su vena germana, se lo ha leído en nada. Creo que para los padres que estan tan acostumbrados a seguir instrucciones step-by-step, este libro debe facilitarles muchísimo el no ver al bebé como a un ente extraño indescifrable si no como un aparato con funciones  que deben ser reguladas. Tan sencillo como seguir correctamente las instrucciones de un aparato tecnológico. (Qué maquina más maravillosa o más compleja que un ser humano).


El libro guía en procesos tan comunes, pero tan indispensables en el cuidado del bebé como el cómo cargarlo,  alimentarlo, cambiarlo, cuidarlo en emergencias. Todo ilustrado como el manual de uso de una lavadora.

Creo que para los papás es una manera sencilla de recopilar información indispensable, mi marido lo leyó antes que yo y me empezó dar consejos sobre el termostato en la habitación del bebé o el paso a paso a la hora del baño. Quedé impresionada y él quedo todo un experto (en teoría al menos).

Además incluye algunas listas muy útiles que pueden servir a la hora de planificar las compras y detalles que muchas veces pasan desapercibidos pero que pueden ser muy necesarios.



No es una lectura científica profunda, pero se ve que el autor es un pediatra y sabe muy bien su materia, y la variedad de audiencia con la que se puede topar. Este libro le sirve a cualquier padre, sin importar qué tipo de lector sea.


Para mí, como mamá me ha parecido graciosísima y le me quedo el libro como una guía resumen, aunque personalmente necesito siempre un poco más de bagaje explicativo para sentirme tranquila, lo acepto, me encanta el rollo. Pero recomiendo ampliamente a todas las mamás que regalen este libro a sus parejas, porque seguro les será muy útil y apreciarán saber que un bebé puede ser menos complicado de lo que se piensan (¡Hope so!)

lunes, 30 de junio de 2014

Padres Autodidactas

Ya una vez digerida la idea de que en pocos meses la vida de una persona estará completamente en nuestras manos, nos ha empezado a invadir aquella angustia de la incertidumbre ¿estamos a la altura? ¿Sabremos hacerlo bien? Me he vuelto una adicta en googlear temas inimaginables relacionados con la maternidad, me he inscrito a todos los foros de madres y sitios relacionados. Es impresionante la cantidad de sitios dedicados al arte de ser papás Se encuentran respuestas a todas las preguntas e incluso a las dudas más inverosímiles planteadas por las usuarias (que si pintarse las uñas en el embarazo provoca niños yunkees, que si no le pones música al bebé se queda sordo, que si levantas las manos por encima de la cabeza puedes estrangular al bebé con el cordon umbilical). Quitando la basura cibernética, al final estos sitios son un excelente punto de partida para sentirse menos perdidos. No obstante  la mayoría de estos sitios están patrocinados por marcas comerciales, lo que deja en ocasiones la duda de si lo que lees es realidad científica o verdades maquilladas por un experto lobista. A pesar de las dudas razonables, me he inscrito a la página de Todopapas, Babycenter y Pampers

Luego vienen los blogs de mamis, que son muy pero muy útiles porque te permiten ver la realidad de mujeres verdaderas. Yo creo fielmente en el aprendizaje por experiencias, siempre me ha gustado escuchar a la gente, sus historias, sus anécdotas. De las historias de familia que me contaba mi abuela, los consejos de mi abuelo, las vivencias de mis tías, primas, conocidas, las millones de horas de conversación con mi madre, de ahí he sacado muchas de mis enseñanzas de vida más valiosas.

El problema de los blogs es que cuesta encontrar aquellos en que te sientas de lleno identificada. Es un verdadero arte encontrar blogs de mamás asimiles a ti, con un ritmo de vida similar, para tomarte a rajatabla los consejos.  Gran cantidad de los blogs que encontré son de mamis mucho más radicales que yo, pero ya hablaré de eso en otra entrada.

Los foros también son útiles, aunque a veces te vas topando con entradas que te dejan la duda si son mamis reales o gente tomándonos el pelo. De momento voy siguiendo los foros de Mamás de Febrero 2015 en Babycenter 


Pero a pesar de ese mar infinito de información que se encuentra en internet, al final, no me lo creo todo: necesito la tranquilidad de conciencia que te da leer un libro “en papel”.

En mi carrera, una de las cosas que siempre he tenido claras es que la formación será siempre una inversión valiosa, sin importar en qué área te muevas o qué rol desempeñes, la capacitación constante asegura un mejor desempeño. En una empresa multinacional como en la que trabajo, la apuesta en formación, tanto interna como para nuestros colaboradores, es permanente. En nuestro mundo actual no hay tema estático: todo se innova. Y hay que saber moverse a la velocidad del entorno, eso implica invertir en educarnos.

Por eso teníamos que hacer parada oficial en alguna librería. Por logística, nuestra primera opción fue el Fnac. Desafortunadamente me fue imposible encontrar algunos autores específicos que llevaba en mente: Dolto, Montessori, Spock. No obstante encontré una sección entera puericultura, con guías de todos los tamaños y colores para todas las casuísticas posibles: niños que no comen, que no duermen, que no hablan, que hacen berrinches, que se hacen pipí en la cama o que no dejan el pañal. Todos los títulos imaginables. Supongo que como nosotros, habrá muchos padres primerizos que en la desesperación de sentirse incapaces corren al Fnac de turno a buscar ayuda desesperada en guías paso a paso para dummies. Terminamos comprando un manual con dibujitos de pinta muy simpática, escrita por un pediatra estadounidense en colaboración con un escritor: Manual de Instrucciones del bebé y un libro del profesor Thomas Verny, La vida secreta del niño antes de nacer de los pocos sin fotos ni dibujitos que encontré, que me pareció de contenido interesante: la idea de que el vínculo entre la madre y el hijo conectan en planos mentales, aún antes del nacimiento.  ¡Yo quiero tener esa conexión mágica con mi cabezincit@!



¡Ya iré compartiendoles mis avances y aprendizajes en las lecturas!

martes, 24 de junio de 2014

De Ginecólogos RockStars a Steady Eddies

Mi ginecólogo da consulta en una clínica privada muy reconocida en la ciudad condal, en la parte alta de la ciudad. Hay que decirlo en alto: el hombre es un Rock-Star. Como el buen pro que es, su consultorio esta siempre lleno y para sacar cita con él hay que ser paciente y saber que no te la darán hasta pasadas varias semanas, pero lo repito, su consulta lo vale. Tras mi test de embarazo saqué cita con él, pero no podía esperar un mes para saber si las miles de imprudencias y burradas cometidas por el desconocimiento de mi embarazo no habían afectado a mi Narcitas. Para evitar cometer nuevos descuidos por mi calidad de novata, saqué la cita con el buenazo de mi gine al mes siguiente y pedí una consulta adicional con algún otro miembro de su equipo a la brevedad posible. Hombre, a fin de cuentas era la misma clínica con caché y seguramente el equipo debía ser tan excelente como mi buen doctor.

Gente, aprendan: eso de que el que anda con lobos aprende aullar parece no aplicar para los aspectos positivos. Me ha tocado cita con una ginecóloga que ciertamente no aprobó sus cursos de empatía con el paciente. Y vista la consulta, me atrevo a decir que profesionalmente también dejaba que desear.


Llegamos como dos buenos primerizos, con sonrisitas de tontos antes de solar nuestra razón de estar ahí: -me he hecho un test de embarazo y ha salido positivo-

Más seca que una pasa, la mujer responde: - ¿Y a que has venido?-

¡¿Perdón?! – Pausa para tratar de reinterpretar sus palabras , me pregunto si realmente me ha preguntado: "¿y a que has venido?"

Me muerdo la lengua para no ser grosera (todavía tengo mis formas latinas) y no le suelto lo que me viene a la cabeza. O sea: ¿uno hace pis en un palito, te sale que tienes un humanito en la panza y la reacción normal es que esperes nueve meses hasta que empieces a parir para ir al médico? ¿O cómo? Después de explicarle que lo más sensato, a mi parecer, visto el resultado del test era visitar al médico, con pocas ganas me preguntó sobre mi regla, resultó que tenía ya casi cuatro semanas de embarazo. Me invito a irme y a volver con mi ginecólogo de cabecera 

-Es demasiado pronto, no es seguro que legue a término. Vuelve después.

¡Por Dios! Como le dice eso a una primeriza. Ni análisis de sangre, ni recomendaciones, ni vitaminas, ni nada y además un igual y tu bebé no será “viable”.

A veces el tema de la empatía se malentiende por temas culturales, en España la gente habla más directo y con menos flores que los latinos y a muchos de nosotros eso a veces les puede parecer grosero. Las primeras veces que mi familia o amigos me visitaban, en los restaurantes era típico que la forma en que los meseros nos atendían no se parecía en nada a las atenciones con las que los meseros mexicanos atienden a sus clientes ¡Pero que groseros! ¿Nos tratan así por racistas? Ya tenía que explicarles yo que aquí no se da mucho esa servidumbre sumisa que heredamos de la conquista, que no debían esperar que el mesero viniera  a limpiar el cenicero con cada colillla, ni que respondiera con un “como usted mande” o “en que le puedo servir”. Pero con un poco de tiempo, al final del servicio se termina hasta en plan de echarse el chiste con algunos camareros españoles.


Aun mermando estas diferencias, lo de la ginecóloga traspasaba el tema cultural, era una grosera y punto. No pude distinguir si su acento era argentino o uruguayo, pero española no era. El colmo: era, como yo, latina. 

martes, 17 de junio de 2014

Ya somos familia de tres!

  
-¡Felicidades! ¿Les costó mucho trabajo no? –

Fue la frase de felicitación de la ultra conservadora parienta francesa de mi maridín. A las personas tradicionales, que se casan con la intención obvia de reproducirse para formar familias felices de gente bien, debe costarles entender que un matrimonio no tenga hijos tras 8 años de vida conyugal, por decisión propia.  Seguro algo no va bien, estas mujeres tercer mundistas a saber que comen, en sus países suelen ser tan fértiles y en este caso, nada. Porque: ¿Cómo rayos sobrevive una pareja la famosa crisis de los siete años si no es por los bienaventurados hijos que concilian cualquier intento de fuga de los cónyuges?

Pues, no fue el caso. El Wero –es así como denominaré a mi maridín por confidencialidad de datos- y yo no habíamos tenido hijos porque decidimos vivir una vida feliz como equipo de dos hasta que el momento correcto llegará. Y ese momento llegó hasta recién cumplidos los ocho años de matrimonio (y unos cuantos más de novios, y unos cuantos más de compañeros de escuela). Ya habíamos vivido juntos estudios universitarios, fiestas y borracheras, ligues, tesis, graduación. Sufrimos juntos las primeras entrevistas de trabajo, los primeros rechazos,  la alegría del primer trabajo. Compartimos departamentos minúsculos, dormimos en colchones individuales, nos mudamos “n” número de veces, compramos nuestros primeros muebles reales, montamos nuestro primer hogar. Lo desmontamos, cambiamos de ciudad, de país, dificultades, bonanzas, retos.  Vacaciones exóticas, vuelos largos, vuelos cortos, múltiples continente. Y compartimos siempre mucho amor, cambiante, camaleónico pero inagotable amor y una complicidad de amigos que ha madurado a la par que nosotros.

Este año, 2014, decidimos dejar la píldora. El médico me dijo que no esperara milagros, tras más de una década de vida dopándome de hormonas contraceptivas,  hacer que mi sistema reproductor funcionara regularmente podría llevarme tiempo. Añadiéndole a esto el stress de nuestros trabajos (los dos trabajamos para multinacionales),  múltiples viajes de empresa, la nicotina en el cuerpo del Wero… y el cansancio que esta vida traqueteada nos dejaba: muchos fines de semana agotados, sin ganas de contar días de ovulación o temperaturas corporales, ya por no hablar de ganas de “ponerse en la labor”. Sillón, mantita y pelis auguraban con ser el mejor contraceptivo. Nos lo tomamos con calma, no haríamos nada especial, la familia llegaría cuando tuviera que llegar  y si tardaba mucho, ya veríamos al especialista en fertilidad cuando el año terminara.

Pero resulto que mi cabezoncit@ estaba ya en primera línea de lanzamiento. En un par de meses desde aquella consulta en Febrero estaba ya embarazada, sin saberlo.  Cometí las burradas de quien no sabe que un ser humano crece dentro de sí: alcohol, cafeína a tope, barra libe de sushi a voluntad. Gracias a Dios la iluminación llegó y entendí que no tener la regla no es cosa normal cuando no se toma la píldora. 



Y helas ahí: las dos benditas líneas rosas una mañana de Junio antes de irnos al trabajo. Lloré de felicidad, de sobresalto, de incredulidad. Todos los sentimientos habidos y sentidos concentrados en mi estómago en un segundo.

Y así empieza el verdadero reto, la razón más importante, la prioridad primera, el objetivo más grande y más maravilloso de nuestras vidas.