martes, 1 de julio de 2014

La vida secreta del niño antes de nacer


Su autor es el Dr. Thomas R. Verny, psiquiatra, escritor y profesor universitario, fundador de la Asociación norteamericana de Psicología Prenatal y Perinatal. A diferencia de lo que muchas teorías plantean, el Dr. Verny hace un análisis con base en experiencias de sus pacientes y experimentos propios o de colegas en la materia, sobre la importancia de las experiencias uterinas en el carácter del individuo.

Basándose en la idea de que el útero es el primer enfrentamiento del ser a la realidad, todos los estímulos que reciba en dicha etapa forjarán en mayor o en menor manera los primeros trazos de su carácter. De ahí la importancia de que la madre, que es la portadora de ese pequeño universo, tome en cuenta que cada uno de los mensajes que el niño recibe están pautados por sus vivencias mismas durante el embarazo: sus miedos, sus alegrías, sus preocupaciones. Esto no quiere decir que si una madre por desconocimiento o por los muchos incidentes inesperados del día a día pueda arruinar el futuro brillante de su hijo al sentir temor. No por tirarse una pelea titánica con el marido o por no cantarle canciones de cuna o cuentos a su  pancita durante el embarazo el niño va a salir un Charles Manson. No, no es así de radical y los errores del embarazo pueden corregirse.  De hecho, el Dr. Verny dedica un apartado a hablar de la importancia del nacimiento y los primeros años para guiar el carácter.


Pero la idea principal es  clara: hacer  hincapié en los muchos beneficios que puede traerle a nuestros niños el que les hagamos sentir como los seres humanos que ya son desde su estancia en nuestro vientre. Creo que embarazo es una etapa que te hace tomar una conciencia más amplia del ser, el mero hecho de pensar que mi cuerpo es capaz de alojar una vida me eriza la piel. Pensar que aunque por fuera mi aspecto es exactamente el mismo, pero dentro de mi tengo un ser que dese la semana ocho tiene ya ondas cerebrales, que a los tres meses tiene ya una actividad mental y que a partir del sexto mes tiene pautas de memoria te hace pensar que la responsabilidad de madre empieza desde el minuto uno de la concepción.







Más allá que únicamente coexistir en el útero
A lo largo del libro, con las experiencias del Dr. Verny y sus pacientes sus teorías se van reforzando para hacernos ver qué hay muy buenas razones para defender la postura de que el niño en el útero no es simplemente un ser viviente, que respira, se alimenta, crece como una planta. El niño en el útero vive, experimenta, siente. A muchos les pude parecer risible, considerando que hasta hace algunas décadas se creía que el niño no tenía conciencia ni inteligencia antes de los dos años. Pero los impresionantes testimonios del libro no dejan lugar a duda: el ser que llevas en el útero no es simplemente células multiplicándose. Es mágico.

Me impresionó mucho el caso de un pianista que creyó tener una habilidad especial al poder tocar una melodía que le atraía especialmente sin conocer la partitura y resultó ser que era precisamente esa canción la que su madre, violonchelista, había tenido que practicar durante su periodo de embarazo. No es el único caso, lo que nos hace pensar que no pueden ser un cumulo de casualidades, hay algún tipo de memoria inconsciente que arrastramos de nuestros días uterinos.

La importancia del padre
El libro también toca los beneficios para el desarrollo del niño que el Dr. Verny pudo percibir en aquellos niños donde el padre había jugado un rol relevante a lo largo del embarazo o tras el nacimiento. Las embarazadas con parejas protectoras, amorosas, verdaderos compañeros presentan estados más saludables de aceptación, felicidad, bienestar que se traslada al bebe en el útero. También se habla de las ventajas que presentan los niños cuyos padres se involucraron tras el nacimiento. Es decir, el padre no es un elemento accesorio en la vida de nuestro bebé, es, y debe ser un actor igual de relevante que la madre.

El vinculo
Creo que este es el tema que más me ha marcado del libro. Las experiencias y casos en donde se habla de la creación de ese “algo” entre la gente, esa fuerza que va más allá del mero lazo de sangre o el instinto animal. El lazo entre madres e hijo  como pilar indispensable en la formación  de un individuo, la influencia en su seguridad, su capacidad, su manera de enfrentarse a nuevos retos.  El vínculo puede o no darse entre padres e hijos, e incluso se puede dar entre individuos que influyan nuestras vidas en nuestros primeros años de vida. Pero sin duda, es en esos primeros años donde lo forjaremos y de dónde más nos beneficiaremos. Me ha parecido tan interesante que dedicaré una entrada únicamente al Vínculo.

Estando embarazada, me parece imposible creer que una mujer que sienta las sensaciones que se viven estos nueve meses pueda pensar que no hay una relación compleja entre su hijo y ella. Aunque generalizar es el peor error: la pregunta queda abierta. Mujeres: ¿Creen posible la comunicación intrauterina con sus niños? ¿O se sienten como el contenedor biológico de un ser orgánico que empezará a vivir tras el parto?

El debate está servido

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